Habítame/evítame

 De un momento a otro he pensado en ti toda la maldita semana.


Te busco en todos los sitios sin darme cuenta y sólo aparecen por obra de magia las interrogantes, todas en tu contra.

Tengo una manía excesiva por que me habites justo en medio del pecho, de ida y vuelta. Que te acurruques en aquella ranura cercana, y me abras los ojos susurrando esas mentiras que no había querido resolver.

No te he esperado. De hecho, nunca nada de nadie, pero, sin notarlo, me he quedado con la sensibilidad impregnada en la conciencia.

De un momento a otro me he vuelto condenada de tus acciones y reclamar el préstamo de lo que te has llevado de mi esencia me vuelve débil a cualquier sombra de tu pr(esencia).

Me han cogido las ganas de recostarme en tus caderas, sumergirme por horas en tu aroma. No quiero, y es tonto, ir más allá de los mimos a tu espalda.

Quiero que te acerques tú y tus silencios molestos y me acompañes en busca de mil razones para no incomodarme, mientras te miro a los labios, con la intriga de que explores el oscuro mar de mis ojos y te inundes en las intenciones que me da miedo revelar.

Necesito que me habites un instante, 



aunque luego se te dé más por evitarme.

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